lunes, 15 de mayo de 2017

Instalar capacidades en construcción de paz y transformación de conflictos




El pasado sábado 6 de mayo dio inicio una edición más del Diplomado en Construcción de Paz y Transformación de Conflictos coordinado desde el Departamento de Sociología y Ciencias Políticas, Programa de la Maestría en Desarrollo Territorial. Trabajamos según algunas perspectivas básicas:

  • Con construcción de paz, se trata de promover procesos participativos centrados en la construcción de relaciones justas.  Para alcanzar a ser sociedades justas y pacíficas no basta con “el incrementar el rendimiento agrícola por manzana cultivada”, o “mejorar el acceso a servicios básicos para la población”, sino también de centrarse en la manera cómo las personas desarrollan y construyen sus relaciones
  • Esto suele ser una debilidad en muchos procesos, programas y proyectos de prevención de la violencia: suelen centrarse en desarrollar capacidades o en el mejoramiento de condiciones materiales. Todo eso está bien, pero también es importante centrarse en la calidad de las relaciones interpersonales, comunitarias y sociales que aseguran inclusión, pertenencia y sentido de dignidad.

  • Con transformación en el conflicto, reconocemos que es en la diversidad de las relaciones que aparece la conflictividad y la disyuntiva de resolverlos con algún grado de imposición (violencia como instrumento idóneo para resolver conflictos) o por medio de procesos alternativos (diálogo), posibilitando así comprender el conflicto (lucha de intereses contrapuestos, conducta incorrecta, etc.) como oportunidad de cambio social, cultural y personal, para lo cual podemos disponer de herramientas específicas.

  • Así, mientras promovemos el cambio social abordando el conflicto en sus diversas dimensiones y ámbitos según el horizonte de construcción de paz, también contribuimos con la prevención de la violencia al fortalecer la capacidad de abordar los conflictos de manera creativa, al reducir el impacto en el estallido del conflicto y al promover el entendimiento en medio de la desavenencia.



Esta es la matriz básica de trabajo del diplomado:
Título
Descripción
Módulo 1. Fundamentos: paz, conflicto y violencia
Aborda los fundamentos esenciales de todo el diplomado a partir de los tres conceptos clave enunciados, teniendo como centro el concepto de “conflicto” y la “conflictividad”, así como las herramientas básicas de análisis de conflictos
Módulo 2. Habilidades para el diálogo, mediación y negociación
Presenta herramientas y habilidades para la comunicación e interacción en la perspectiva de intervención en un conflicto bajo el supuesto central del diálogo. Los contenidos básicos a desarrollar son: Habilidades de comunicación. Mediación como proceso. Negociación basada en intereses. Diálogo y construcción de consenso.
Módulo 3. Justicia restaurativa
Realizamos un acercamiento al enfoque de justicia restaurativa y sus metodologías de trabajo para la comunidad, escuela, familia y sistema penitenciario, desde la perspectiva de construcción de paz y prevención de la violencia.
Módulo 4. Cultura de paz, cultura de la violencia
Pretende una mirada al problema de la violencia, pero desde “cultura de paz” y la transformación (social, cultural, personal) bajo el supuesto que “transformación de conflictos” es ya prevención de la violencia y que esto se trata de no un mero hecho delictivo
Módulo 5. Facilitación  y diseño de procesos
Desarrollo de habilidades prácticas para el diseño de procesos específicos y habilidades  para la facilitación de procesos de construcción de paz.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Rosa Parks y el SITRAMSS en San Salvador


Rosaparks.jpg
Rosa Parks y Martin Luther King al fondo

El 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks fue arrestada por negarse a abandonar su asiento en el autobús en los tiempos de la segregación racial en EEUU. Este hecho dio impulso fuerte a la lucha noviolenta lidereada por Martin Luther King a favor de los derechos civiles de la población afroamericana.
Rosa venía de trabajar. No estaba más cansada de lo normal, pero estaba cansada del desprecio que se hacía a su pueblo convirtiéndole en ciudadanos de segunda clase. Cuando la policía llegó a arrestarle (“la ley es la ley” le dijo el policía), Rosa recuerda que le dijo: Why do you push us around?. Sabía, sin embargo, que sería la última vez que viajaría en condiciones humillantes.
Sólo una mentalidad clasista no ve la necesidad de conceder el derecho de la clase trabajadora y de la gente en general a disponer de un sistema de transporte digno. Claro, también están las mentalidades ideologizadas que se oponen a este y proyectos similares, pero en tanto ideologizadas, no tienen argumentos sólidos. La mentalidad clasista, segregacionista, excluyente encontrará los argumentos jurídicos o políticos o culturales para impedir que la población goce de sus derechos (todos, no sólo parte de ellos, sino sólo como enunciados jurídicos políticamente correctos).
Durante décadas en el sistema de transporte ha prevalecido el despilfarro a través de los subsidios (como típicos empresarios se dicen siempre en números rojos), ha tocado aguantar a motoristas prepotentes y desprovistos de la mínima cortesía con los usuarios. Buses, busetas y microbuses en condiciones deplorables y sobrecargados… es decir, no hemos contado con un sistema digno de transporte.
Esto no es accidental. En la sociedad salvadoreña han prevalecido dos mundos. Los que acceden a un sistema de salud privado porque pueden pagarlo (o se los paga el estado) y los que acceden precariamente a un sistema público. Los que acceden a una educación de calidad, porque pueden pagarla y los que les tocan contentarse con un sistema público mezquino. Los que salen bien librados del sistema judicial por delitos de millones, porque pueden pagarlo, y los que terminan encarcelados por robar una botella de vodka… y en esa línea, los que gozan de las prerrogativas de un transporte (privado) porque pueden pagarlo y los que están condenados a gastar su tiempo, energías en un sistema público irrespetuoso del usuario.
El SITRAMSS, con todo y sus problemas que deberían resolverse, es (todavía) la oportunidad para dignificar la condición de la población con un sistema de transporte confortable, rápido y seguro. Y sin embargo, sorprendentemente, parecen haber fuerzas empeñadas en impedir que exista.
Rosa Parks comenzó a poner fin a la segregación racial (a la diferenciación de clases y grupos en la sociedad) cuando se opuso a renunciar a condiciones dignas en el transporte que la sociedad y la ley le requería. Necesitamos Rosa Parks en El Salvador.
(Foto El Diario de Hoy)

 Contribución de Patricio Schweinsteiger Solis (p.schweinsteiger.solis@gmail.com)

domingo, 7 de mayo de 2017

Construcción de paz... desde abajo



En abril de 2017 hemos articulado un equipo de trabajo para el proyecto regional denominado Voces e iniciativas comunitarias para construir espacios más seguros en América Latina y el Caribe”. El proyecto tiene como objetivo desarrollar una experiencia de abordaje participativo de la problemática local comunitaria en el tema de seguridad humana y que nosotros preferimos llama “construcción de paz desde abajo”. En la iniciativa participan equipos de Guatemala, Honduras, Jamaica, México, El Salvador y Colombia… estos últimos como socio anfitrión puesto que la experiencia en replicación corresponde a lo que se conoce como el Modelo de Medellín” impulsado por el Observatorio de Seguridad Humana de la Universidad de Antioquia.

El supuesto es que podemos impulsar transformaciones sostenibles fortaleciendo las relaciones locales, empoderando la organización y concediendo la toma de decisiones a través de un proceso participativo de modo que la gente identifique su situación y tome las medidas necesarias para transformar su situación.

El concepto de seguridad humana pieza fundamental de la propuesta del Observatorio de Medellín determina que hay diversas dimensiones que deben tomarse en cuenta para garantizar el bienestar de las personas. Se trata no sólo de la seguridad típica como resguardo ante la violencia y el delito, sino también de seguridad económica, en salud y alimentación, etc. Por tanto, es lo suficientemente amplio como para pensar como un correlato específico con el bienestar humano y así equiparable a la condición de paz y justicia con la que solemos identificar los procesos de construcción de paz.

Por construcción de paz entendemos un proceso de transformación de las relaciones y su entorno que busca bienestar y justicia para la gente. Presupone la conflictividad, entendida ésta como desacuerdos basados en las diferencias existentes: en la diversidad, podemos trabajar juntos. Presupone así mismo que nos desprendemos de la violencia como el medio típico para resolver los conflictos. Decimos “nos desprendemos” porque suele suceder que nos hemos habituado a echar mano de la violencia e incluso la hemos normalizado. Esta transformación supone normalmente cambios objetivos en lo económico, social,  cultural, etc., así como también cambios en las personas y sus relaciones, es decir en la manera cómo convivimos. Es decir, aprovechamos los conflictos para iniciar procesos de cambio desde lo personal hasta los problemas que tenemos en común (eso es precisamente transformación en el conflicto).

Así, hay dos grandes elementos que no podemos perder de vista en este proceso de construcción de paz: (a) la conciencia que tenemos de nosotros mismos y de nuestra situación y (b) la manera cómo se ejerce el poder en diversos ámbitos en la medida que esto configura nuestra situación social, económica, etc.

Pero este es un proceso comunitario y participativo. Desde abajo hemos apuntado, para decir que no es el “experto”, ni quien goce de algún tipo de autoridad institucional (gubernamental o no-gubernamental) quien va a definir los procesos de cambio. Un principio, en el enfoque de transformación de conflictos, dice que respecto un conflicto o una problemática a abordar, deben participar y tomar decisiones, todos los interesados, beneficiados y afectados por el conflicto. Por eso el primer paso ha de ser empoderar a la comunidad para que, con los instrumentos necesarios e idóneos, puede analizar bien su situación y a partir de ese análisis definir participativamente las propuestas. No se trata de un mero grupo focal en el que “experto” extrae información para hacer la propuesta o la política. Se trata de un estricto proceso de investigación realizado por la gente, con el apoyo técnico (prácticamente inicial) de un equipo facilitador. De ahí que sea clave la metodología de la Investigación Acción Participativa (IAP): Analizamos y entendemos nuestra situación, (co)producimos conocimiento,  valoramos diversas alternativas para transformar nuestra situación y las pones en marcha. 

Algunos escepticismos, por supuesto, aparecen. ¿Por qué hemos de conceder a la gente la toma de decisiones?, a pesar de los numerosos discursos sobre participación que suelen producirse, la autoridad (política, institucional  o académica) suele arrogarse la obligación de decidir por los demás. ¿A eso le llaman investigación? El especialista sólo concibe su propio trabajo como investigación, pero uno y otro lo son, con diversas profundidades e impactos, con la diferencia sustantiva que el saber producido por la gente en lo local, empodera y dignifica directa y poderosamente (Véase Historias, saberes y gentes). ¿Realmente quieren poner en marcha esa transformación? La creatividad puesta en marcha puede crear dudas sobre su operatividad, pero también suele incomodar al venir de la organización local empoderada que no necesariamente coincide con liderazgos externos.

Con todo, el proceso concede garantías de sostenibilidad porque parte de los intereses y necesidades de la gente, que son quienes mejor conocen su problemática interna y así, con los apoyos necesarios pueden acertar en soluciones óptimas. Por supuesto, el abordaje de la conflictividad siempre es complicado, máxime cuando se trata de enfocarse en las condiciones subjetivas y estructurales que hacen posible la violencia. De ahí que sea absolutamente necesario como punto de partida dos elementos fundamentales: (a) identificar la conflictividad existente en sus diversas modalidades y (b) identificar los actores (y actrices) esenciales relacionados con esa conflictividad existente. Justo con estos elementos comenzamos el proceso de aprovechar la conflictividad para montar un proceso de transformación desde abajo. Eso es transformación de conflictos. Es construir seguridad humana. Es construcción de paz... desde abajo.